SALOBREÑA PASIÓN COFRADE

Cristo de la Humillación

Cristo de la Humillación

Los aquí presentes, relacionados al margen de este Acta, expresan su firme voluntad de constituirse en Cofradía de Semana Santa, de culto y procesión. A los titulares de la Cofradía se les rendirá culto bajo la advocación de Santísimo Cristo de la Humillación (Ecce Homo) y María Santísima del Amor. A mayor Gloria de Dios y servicio a la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana”.
Así comienza el texto del Acta constituyente, aprobada en el primer Cabildo General celebrado el día doce de agosto del año mil novecientos noventa y uno, presidida por el Párroco D. Francisco Lombardo y en el que resultó elegida la primera Junta de Gobierno con el carácter de “provisional” y con el encargo expreso de iniciar los trabajos de redacción de los Estatutos o Reglas por los que se habría de regir la vida de la Cofradía, previa su aprobación por el Ordinario Diocesano y del dictado por éste del Decreto de erección canónica, conforme a las normas del Derecho Canónico.

Igualmente, se acordó facultar al Hermano Mayor electo, D. Gabriel Espín de la O, para que realizara las gestiones precisas dirigidas a la contratación de los servicios de un escultor de reconocido prestigio al que se le habría de encargar la talla de la imagen del Stmo. Cristo de la Humillación. Las gestiones y trabajos de la Comisión “Pro imagen de Cristo”, nombrada al efecto dentro del seno de la Cofradía, fructificó con la visita al taller del escultor sevillano, D. Manuel Hernández León, (el día 29 de Febrero del año 1.992), sito en la sevillana calle Teodosio, en el cual se ejecutó la obra.
En el Contrato de ejecución de obra, para cuya firma el escultor tuvo a bien desplazarse a Salobreña, se describe así el objeto del encargo profesional: “ejecutar una talla completamente anatómica, de 1,80m de altura, aproximadamente, más la peana de apoyo, en madera noble de cedro real tallada; brazos fijos, sin movimiento; entrelazados para portar una caña, a modo de cetro, en la mano derecha; corona de espinas tallada en la misma cabeza; estucado y policromado”. En otra cláusula contractual se decía: “La imagen ha de representar a Jesús en el momento de ser presentado al Pueblo en la Torre Antonia, tras su flagelación, por el Gobernador romano de Judea, Poncio Pilato (Jn. 19,5)”.

Meses más tarde, el escultor presentó a la Comisión un boceto de la imagen, a medio cuerpo, a tamaño natural y en terracota. El modelo obtuvo el visto bueno del Cabildo.
Concluido su trabajo, esculpida la imagen de Cristo, D. Manuel Hernández León hizo entrega de la misma a la Cofradía el día 12 de Junio de 1.993.
Entretanto, ya se estaban preparando los actos protocolarios y litúrgicos para la Bendición religiosa de la imagen que tendría lugar, tras la Eucaristía oficiada por el Párroco, D. Francisco Lombardo, el día veintiocho de agosto (San Agustín) de mil novecientos noventa y tres, desde cuya fecha se le viene dando culto. Tras quedar expuesto en devoto besapié, el Párroco procedió a la bendición de las medallas que fueron impuestas, por el mismo, a los Cofrades asistentes al acto, que concluyó con la Exaltación pronunciada por el Hermano Mayor, D. Gabriel Espín de la O, de la que extraemos el siguiente texto: “Hace poco más de dos años, un pequeño grupo de personas, ligado por los lazos de la amistad, se propuso, con ilusión, un Proyecto de Fe, constituyéndose en Cofradía de Pasión. Hoy recogemos el fruto de esa siembra, una cosecha de amor que se refleja a través de la más profunda, silente y profetizada Humillación de nuestro Sagrado Titular”.

Anduvo el tiempo y mientras el Libro de Reglas (Estatutos) de la Cofradía esperaba el refrendo del Ordinario Diocesano, se abordó un nuevo proyecto: la ejecución de la talla del trono procesional. Este trabajo se encargó al tallista sevillano D. Antonio Durán Galindo, siendo suyo el diseño en el que se introdujeron algunos detalles impuestos por la Cofradía como es el caso de la configuración de las capillas anterior y posterior en cuyo umbral aparecen dos columnas salomónicas semejantes a las que existen en el retablo del Altar Mayor de la Iglesia de Nuestra Sra. del Rosario. El contrato de ejecución de obra fue firmado el día 9 de Noviembre del año 1996. El proceso de ejecución del trono fue largo y atravesó por diversos avatares.
En Febrero del año 1.996, se publicó, siendo Arzobispo de Granada D. Antonio Cañizares, el Decreto Episcopal que contiene el llamado Estatuto-Marco en el que se expresa el mandato de que todos los estatutos o Reglas en vigor habían de revisarse para adaptarse a sus previsiones y directrices, abriéndose un proceso de regularización para todas las Cofradías que no dispusieran de Estatutos.
Observando fielmente el mandato, el Cabildo de la Cofradía, reunido en sesión extraordinaria, aprueba, tras los oportunos estudios, la reforma de los Estatutos que se adaptan al Estatuto-Marco, siendo elevada dicha reforma al Ordinario Diocesano para su aprobación.

El día 7 de marzo del año 1.997, se firma el contrato de ejecución de la estructura metálica del trono con los talleres del malagueño D. Antonio Cabra. Respetando la tradición de nuestro pueblo, el trono dispondría de 6 varales de aluminio de diez metros de longitud.
En la Semana Santa del año 2000, la Cofradía realiza su primera estación de penitencia, procesionando, por las calles de Salobreña, al Stmo. Cristo de la Humillación.
Aún queda pendiente el proyecto de adquisición de la imagen mariana, cotitular de la Cofradía, con la advocación de María Stma. del Amor.
El día 10 de marzo del año 2.001, durante una cena en un conocido Hotel de nuestro pueblo, el Cofrade, D. Juan Muñoz Solano, presentó el primer número de nuestra revista: “Penitente”.
Desde entonces, se han sucedido las primaveras en las que el Stmo. Cristo de la Humillación ha ido perfumando, a su paso, las calles de Salobreña, con olor de jazmines y gardenias.

 

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